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TERMINA PRIMERO EL PRIMER PECHO
He repetido la charla sobre la "Composición de la leche"
hablando por teléfono con madres angustiadas tantas veces que mi marido la
ha memorizado. Me habría encantado que alguien me hubiera dado a mí esta
charla cuando mi hija era una niña pequeña, ¡ambas habríamos sido mucho más
felices! Merrilee era una de esas niñas que maman todo el tiempo, que se
ponen nerviosas con la bajada de la leche y que luego vomitaba grandes
cantidades de mi preciosa leche. Estaba nerviosa y agitada entre tomas y
aunque se ponía nerviosa cuando le ofrecía el pecho, obtenía gran consuelo
de él una vez que lo tomaba. Si ella hubiera sido mi primera hija, no se
cómo lo habría soportado.
Merrilee tenía seis años cuando finalmente encontré una posible explicación
de su comportamiento exasperante. Asistí a una conferencia en la que Michael
Woolridge, un investigador de Gran Bretaña, habló sobre sus estudios del
cólico y la sobrealimentación en los niños alimentados a pecho. Uno de los
documentos que repartió era un artículo que Él y Chloe Fisher (co-autora de
Breastfeeding: Getting Breastfeeding right for you) habían escrito. Se
titulaba "Cólico, sobrealimentación, y síntomas de mal absorción a la
lactosa en el niño alimentado a pecho: un posible efecto del manejo de la
alimentación". (Revista Lancet, 1988). Leer el artículo y escuchar la
explicación de Woolridge me proporcionó el mismo sentimiento de "¡Ah, esto
es"! que sentí en mi primera reunión de la Liga de la Leche.
Para poder apreciar plenamente los beneficios potenciales de la
investigación de Woolridge, vamos primero a contemplar juntos como funcionan
normalmente el reflejo de bajada de la leche y la regulación de la
producción de leche. Estos dos procesos son clave para comprender el
problema y la solución.
El reflejo de bajada de la leche
El reflejo de bajada de la leche es, en la producción de
leche, el equivalente a un servicio de "correo urgente". Es un proceso
controlado hormonalmente que saca la leche de las zonas superiores del pecho
y la transporta a través los conductos hacia los senos que hay bajo la
areola, de ahí al pezón y, finalmente, a la boca del niño que está esperando
esa leche. De acuerdo con el libro THE BREASTFEEDING ANSWERING BOOK
(El libro de las respuestas a la lactancia):
Mientras mama, la succión del niño estimula la bajada de la leche. Cuando un
niño empieza a mamar, el movimiento rítmico de sus mandíbulas, labios y
lengua envía impulsos nerviosos a la pituitaria de la madre, la glándula más
importante del cerebro, a través del hipotálamo. Entonces se producen dos
hormonas, la prolactina y la oxitocina. La oxitocina estimula el reflejo de
eyección o de bajada de la leche, haciendo que se contraigan las células en
forma de banda que rodean a las células que producen leche (alvéolos) y
provoquen la salida de la leche desde todos los lugares del pecho. Esta
acción muscular envía la leche a través de los conductos hacia los
reservorios de leche (senos lactíferos) que están unos dos centímetros por
detrás del pezón, y así la leche puede llegar al niño.
THE BREASTFEEDING ANSWER BOOK (El libro de las respuestas a la
lactancia) continúa diciendo que "el signo más certero de la bajada de la
leche es un cambio en el patrón de succionar y tragar del niño de rápidos
chupetes y tragos ocasionales a lentos y largos chupetes con tragos
regulares. Si le pedimos a una madre que amamanta que describa el patrón con
el que su niño succiona y traga, describirá el patrón mencionado. En segundo
lugar, añadirá que su niño ocasionalmente deja unos instantes de succionar y
tragar, como si su niño estuviera descansando un ratito, y luego vuelve a
iniciar su proceso de succionar despacio y tragar de forma regular. En este
punto yo le aseguro que su cuerpo está funcionando como debe. Son esos
chupetes rápidos los que indican que la madre está teniendo muchas bajadas
de la leche. Son normales, habituales, y responsables de sacar la leche
final, más rica en grasa, del final de cada mamada. A menudo, la única pista
que tiene una madre de que está experimentando las bajadas de leche antes
citadas es el patrón de succionar y tragar predecible, independientemente de
si ella misma siente o no esta bajada de la leche. Algunas mujeres apenas
sienten el reflejo de eyección, mientras que otras experimentan un
cosquilleo en el pecho cada vez que la leche baja.
Como norma general, cuanto más obvia es esta sensación de bajada de la leche
para la madre, más llenos estarán sus pechos. Recordemos que la producción
de leche está basada en la ley de la oferta y la demanda: la cantidad de
leche que produce el pecho está determinada por la cantidad de leche que
sale del pecho. Si el niño extrae mucha leche, el pecho se prepara mejor
para la próxima vez. ¡Es un sistema verdaderamente ingenioso!
La Composición de la leche
Tan maravilloso como el sistema de producción de leche es
el cambio en la composición de la leche a lo largo de cada mamada, algo que
ninguna leche artificial para niños puede hacer. La leche inicial que el
niño obtiene tan pronto se agarra al pezón se parece mucho a la leche
desnatada. Satisface al niño inicialmente, es alta en volumen y baja en
grasa y en calorías. A medida que la mamada progresa, el contenido en grasa
va aumentando y la leche correspondiente se parece más a la leche entera.
Finalmente, hacia el final de la mamada, la leche es rica en grasas, alta en
calorías y baja en volumen. La leche final se parece a un rico postre
cremoso. La concentración en lactosa (el azúcar de la leche) es
relativamente constante a lo largo de la mamada.
Parte de la investigación de Woolridge en los últimos años ha sido medir la
ingesta de leche y el contenido en grasa de la leche. Sus estudios muestran
que puede haber una gran variación del contenido en grasa de la leche
inicial y final en algunas madres mientras que otras muestran muy poca
diferencia entre la leche del inicio y del final de la mamada.
Alimentación a demanda
Woolridge destaca la importancia de dejar que sea el niño
el que controle su alimentación. Los niños son inteligentes - saben lo que
necesitan. Según Woolridge, un niño mamará hasta que haya ingerido las
calorías que necesite, entonces podemos deducir que el volumen de leche
consumido es menos importante que el recuento de calorías. Un niño que mama
de forma eficiente estimulará las bajadas de la leche final y recibirá más
leche final, rica en grasa.
Es necesario algo más que un niño eficiente para poder conseguir la leche
final. También exige paciencia por parte de la madre y el conocimiento de
que es importante permitir que el niño permanezca en un pecho el tiempo
suficiente para conseguir esa leche rica en grasas. La pregunta obvia es:
Cuánto tiempo tardará? De acuerdo con Woolridge y Fisher, un niño que está
satisfecho y confortablemente lleno se soltará del pecho Él sólo. Entonces
es cuando vemos la maravillosa mirada de "marinero borracho" que aparece
cuando la barriguita está llena. Algunos niños llegarán a este punto más
rápidamente que otros; algunos nunca parecen llegar al punto en el que se
soltarían del pecho por sí mismos. Esto puede indicarnos que el niño no está
amamantando de forma eficiente y puede beneficiarse de ayuda en relación con
la posición con la que mama o en como se afianza al pezón. A menudo,
simplemente levantar el pecho desde abajo permitirá que el niño pueda drenar
el pecho con más eficiencia. Las normas de lactancia que se dan
rutinariamente a menudo les dicen a las madres que limiten el tiempo total
al pecho y que usen un intervalo de tiempo prefijado de cinco o diez minutos
para determinar cuándo cambiar de un pecho al otro. Limitar el tiempo en el
que el niño mama de cada lado a solo cinco o diez minutos puede ser
contraproducente en relación con el cambio en la composición de la leche.
Para algunas madres, dar de mamar de los dos pechos en cada mamada es
importante para conseguir mantener la producción de leche y aliviar la
hinchazón de los pechos, pero el niño debería terminar completamente el
primer pecho antes de que se le cambie al otro lado.
Un Escenario Típico
Vamos a contemplar juntos porqué el cambiar
arbitrariamente al otro pecho puede ocasionar problemas. En primer lugar, si
la madre controla el tiempo de cada mamada y da el mismo tiempo de cada
pecho, el niño va a obtener mucha leche inicial - la leche "desnatada" -
especialmente si la madre es una de esas mujeres que tiene grandes
diferencias en el contenido en grasa de la leche inicial y final. Si
recordamos que el niño intentará seguir alimentándose hasta que obtenga sus
calorías, deberá tomar mucha leche inicial para conseguir esas calorías.
Cuando saca mucha leche del pecho, el pecho responde produciendo mucha
leche. Cuando hay grandes cantidades de leche hay un flujo mayor y un
reflejo de bajada de la leche más intenso - lo cual sería como intentar
mamar de una boca de incendios que suelta agua a gran presión y sin parar!
Si el niño está bebiendo grandes cantidades de leche, también estará
consumiendo grandes cantidades de lactosa o azúcar de la leche. Los niños
pueden digerir una cierta cantidad de lactosa, porque producen lactasa - el
enzima necesario para digerir ese azúcar - aunque su cantidad es limitada.
Si hay demasiada leche habrá demasiada lactosa que el niño tendrá que
digerir, originando un problema similar al de la intolerancia a la lactosa.
Cualquiera de nosotros que sufra intolerancia a la lactosa podrá
inmediatamente simpatizar con la incomodidad que el niño puede sentir!
El alto contenido en lactosa en el intestino produce diarrea, que se
complica además porque el contenido bajo en grasas de la leche provoca un
rápido vaciado del estómago. Algunas veces el estómago "se vacía en la
dirección equivocada", haciendo que los niños expulsen leche - consumen más
leche de la que pueden mantener en su interior cómodamente. Y para complicar
aún más el problema, si el niño no consigue las calorías que necesita,
deseará comer pronto de nuevo.
Piensa ahora en todas las llamadas que has recibido de madres que se
preocupan por no tener suficiente leche porque el niño mama "todo el
tiempo". O quizás creen que no le gustan a su niño porque "pelea" contra el
pecho, o expulsa lo que parece ser una gran cantidad de leche y tiene
deposiciones verdes y espumosas. O piensa en la madre a la que se le escapa
mucha leche entre mamadas o durante la bajada de la leche. Estas madres
están probablemente sufriendo de una bajada de la leche demasiado intensa,
ocasionada por ideas equivocadas sobre la lactancia y una interferencia con
el "flujo" normal de leche, y son candidatas a recibir ayuda de los
hallazgos de investigación de Woolridge y Fisher. (si deseas más información
sobre una bajada de la leche demasiado intensa, los síntomas y sugerencias
de tratamiento, por favor consulta los artículos posteriores)
¿Como ayudar a estas mujeres?
¿Has visto alguna vez a una gata amamantar a sus gatitos?
Cada gatito mama en un solo sitio hasta que acaba. ¡Mamá gata no juega a las
"sillas musicales" con sus gatitos! Quizás una forma más natural de
amamantar sea el dejar que el niño termine primero el primer pecho.
Habla a las mujeres embarazadas y a las madres de niños recién nacidos de la
importancia de asegurarse de que sus niños mamen el tiempo suficiente para
conseguir la leche final. Si les explicas el proceso, lo comprenderán y
estarán más animadas a poner en práctica esta forma de amamantar. Animarlas
a dejar que sus niños mamen de un lado hasta que se suelten por sí mismos.
Pueden entonces ayudarles a eructar o cambiarles de pañal. Si el niño parece
seguir hambriento, la madre puede entonces ofrecer el otro lado y dejar que
su niño tome lo que necesite. Puede entonces empezar la siguiente mamada por
ese segundo lado.
Amamantando principalmente de un lado en cada mamada, el niño obtiene todas
las calorías que necesita con un menor volumen de leche. Así la madre se
siente más cómoda y tiene menor probabilidad de que la leche le gotee o se
le escape. Su niño tendrá menos cólicos y a menudo ganará peso a un mejor
ritmo. Tendrá menos posibilidades de rechazar el pecho o luchar contra Él
porque ya no estará amamantando de la "boca de incendios". Y podrá aguantar
más tiempo entre comidas porque estará comiendo una "comida" que incluye
tanto el "aperitivo" (leche inicial) como el "postre" (leche final).
Evelyn Byrne, líder retirada e IBCLC, nos recuerda la importancia del
seguimiento de estas madres. El niño puede estar marcadamente más tranquilo
después de unas pocas mamadas, pero el método puede requerir "ajustes finos"
durante un par de semanas. El aumento de peso del niño debería mejorar si
está obteniendo más leche final. Si no gana peso, lo pierde o tiene menos
pañales mojados, debe de nuevo evaluarse el manejo de la lactancia. Recordar
que a menudo salir de un problema nos lleva tanto tiempo como nos llevó
meternos en Él puede ayudar a la madre a superar la situación y mirar
adelante.
Los patrones de lactancia pueden variar
Estoy segura de que conocen a muchas madres (incluyendo,
quizás a nosotras mismas) que amamantaron con los dos pechos en cada toma y
les funcionó bien. Esto es simplemente otra indicación de la adaptabilidad
del cuerpo humano! Si el sistema que la madre usa le funciona, entonces no
existe ninguna razón para cambiarlo. Sin embargo, puede seguirle siendo de
ayuda oír acerca de los cambios de la leche durante la mamada. El
conocimiento es una herramienta poderosa! Y algunas madres pueden sentirse
aliviadas al escuchar que no es necesario cambiar de pecho en cada toma -
particularmente aquellas madres que tienen que luchar por desprender a sus
niños que están firmemente afianzados al primer lugar.
Puede que las madres que dan de mamar de ambos pechos el mismo tiempo en
cada mamada sean lo suficientemente afortunadas para que este sistema les
funcione. O quizás haya algún otro factor actuando en ese caso. Woolridge
especula que quizás las mujeres que muestran las mayores variaciones en el
contenido en grasa de la leche son aquellas que más se benefician del método
de lactancia "termina primero el primer pecho". Las mujeres con pocos
cambios en la composición de la leche pueden amamantar a sus hijos como
quieran y los niños obtendrán lo que necesitan.
La investigación de Woolridge representa otro ejemplo de como la ciencia de
la lactancia respalda el arte de amamantar. También confirma lo que las
Líderes de la Liga de la Leche hacen de forma natural - animar a las madres
a mirar a sus hijos buscando las señales que ellos les dan.
Melissa Vickers es APL por Tennessee, USA y editora de LEAVEN. Es madre de
dos hijos y consultora de lactancia certificada
(Tomado de LEAVEN, Septiembre-Octubre
1995, pp. 69-71) |