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POR QUÉ PARIR EN ESPAÑA ES TRAUMÁTICO
POR ISABEL FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - (El Mundo
2-5-2004)
La mayoría de las parturientas españolas son tratadas
como pacientes (enfermas) a las que se les aplica un abusivo protocolo
médico. Cesáreas sin necesidad, hormonas para acelerar las contracciones,
cortes vaginales y la peor posición para dar a luz. Todo ello muchas veces
con el objetivo de ganar tiempo y el inconveniente de que la experiencia de
ser madre -hoy se celebra su día- sea más difícil y dolorosa. Algunos
hospitales ya están cambiando hacia un parto más natural o fisiológico.
Si usted está embarazada y tuviera que dar a luz en Holanda,
Inglaterra o Noruega, probablemente le sorprendería saber que lo que le
espera no se parece nada a lo que se encontraría en cualquier paritorio
español. Para empezar , no daría a luz en un paritorio, sino en una
agradable y confortable habitación. No se le practicaría rasurado, ni enema
ni rotura de bolsa. Tendría absoluta libertad de movimientos durante la
dilatación y no conocería el potro obstétrico. Tampoco se le pondría gotero
de oxitocina sintética, por lo que el dolor sería más soportable, así que
probablemente no pensaría en la epidural. Además, tendría acceso a formas
agradables de afrontar el dolor: darse un baño, recibir un masaje, sentarse
en grandes pelotas de goma... Para dar a luz, podría elegir la postura más
cómoda: taburete obstétrico, en cuclillas, a cuatro patas, de lado, en la
bañera, de rodillas apoyada en la cama ...la fuerza de la gravedad como
aliada. No se le practicaría la episiotomía (corte vaginal) si no fuera
necesaria. Podría estar acompañada constantemente por quien deseara y
conocer de antemano a las matronas que le van a atender. La libertad de
expresión forma parte del plan: podría gritar a sus anchas. y sólo vería al
ginecólogo en caso de complicación.
1 LO QUE DICE LA OMS. LAS PRIMERAS RECOMENDACIONES DE LA ORGANIZACIÓN
MUNDIAL DE LA SALUD en este campo datan de 1985 y fueron el fruto de
varios años de trabajo para evaluar la calidad de la atención al parto en
diversos países europeos. El estudio Tener un hijo en Europa concluía que
"no más de un 10 % de los procedimientos rutinarios utilizados en la
asistencia al nacimiento en los servidos oficiales ha pasado un examen
científico adecuado". El informe explicaba también cómo se había llegado a
esa situación: "Medicalizando el nacimiento (...) el estado de la mente y el
cuerpo de la mujer se alteran tanto que la forma de realizar este acto
íntimo también debe quedar alterada, al igual que el estado del recién
nacido. El resultado es que ya no es posible saber cómo hubieran sido los
nacimientos antes de estas manipulaciones (...). Por lo tanto, los
proveedores de los servicios de natalidad no tienen un verdadero criterio
para calibrar su asistencia".
Para todos los países excepto para Holanda, que ya trabajaba en esa línea,
fue una sorpresa encontrarse con unas recomendaciones que parecían un
manual de parto natural. Dichas recomendaciones echaban por tierra mitos
arraigados como que la episiotomía previene desgarros, que la postura
natural de parto es la horizontal, o que la cesárea es la forma más segura
de dar a luz. Como consecuencia, la mayoría de países europeos ha
modificado sus protocolos hospitalarios y planes de estudio para irlos
adecuando a esta renovada y, al mismo tiempo, atemporal concepción del parto
como algo natural y con fisiología propia.
2 ESTAMOS A LA COLA. AUNQUE EN MUCHOS OTROS ASPECTOS HEMOS PROGRESADO
considerablemente, el sistema español de atención al parto parece situarse
al margen de la evolución en Europa. Este desfase ha sido motivo de
repetidas advertencias por parte de la OMS. El doctor Marsden Wagner, hasta
hace pocos años representante de este organismo en materia de salud materno
infantil, afirmaba en un Congreso celebrado en Jerez en 2000: "En España se
practican 36.000 cesáreas innecesarias cada año, que hacen correr serios
riesgos a todas esas mujeres y sus bebés. E140% de las mujeres en España no
paren a sus hijos sino que les son extraídos por medios e instrumentos
quirúrgicos. Resulta ridículo pensar que el 40% de las mujeres de España son
incapaces de parir". Acerca del corte para abrir la vagina durante el
parto, Wagner opina: "No es necesario en más del 20% de los casos y la
ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y causa más
disfunciones sexuales. Por todas estas razones, realizar demasiadas
episiotomías ha sido correctamente etiquetado como una forma de mutilación
genital en la mujer. El Índice de episiotomías de189% en España constituye
un escándalo y una tragedia".
3 ASPECTOS PSICOSOCIALES. VER SÓLO EL ASPECTO TÉCNICO DEL PARTO PUEDE
hacer que se pasen por alto aspectos más sutiles de la experiencia. Ana, una
andaluza de treinta y pocos años, sufrió una depresión posparto relacionada
con su vivencia del mismo. "Las contracciones eran pocas y Flojitas. A las
dos de la madrugada me llevan, sola, a la sala de dilatación. 'Acuéstate en
la camilla y no te levantes', me dicen. Me ponen el monitor y el gotero, y
no puedo más que estar boca arriba, y sin moverme para nada. y ahí llega mi
tormento. El monitor, a todo volumen, durante 15 horas. Empecé muy bien a
hacer las respiraciones, pero aquel ruido, las contracciones seguidas, sin
poder moverme, y estar sola... Me parecía que me volvía loca. No me daba
tiempo a coger aire. Mi boca estaba seca. Cuando venían a ver cómo dilataba,
pedía agua, pero me decían que no debía beber. A la mañana siguiente,
destrozada, recuerdo haber dicho: '¡No quiero tener a mi hijo, quiero
morirme!"'.
Es un hecho constatado que las intervenciones inoportunas conducen a más
intervenciones, y que las mujeres no viven igual una cesárea por motivos
médicos reales que cuando se debe a un determinado estilo de manejo del
parto. La doctora Ivonne Olza es psiquiatra del Hospital 12 de Octubre de
Madrid y fundadora del foro apoyo cesáreas (www.elistas.net/lista/apoyocesareas),
creado hace tres años para prestar apoyo psicológico a mujeres que han
sufrido cesáreas y partos traumáticos. Resume así la situación en que
quedan muchas de estas madres: "La herida emocional que deja la cesárea
puede tardar años en cicatrizar. En los meses que siguen al parto muchas
mujeres padecen un verdadero síndrome de Estocolmo: justifican el trato
inhumano que sufrieron y niegan a sentirse culpables de no haber parido.
Cuando descubren que la cesárea no era necesaria, pueden experimentar
emociones muy intensas y obsesivas, y su familia rara vez lo entenderá. El
maltrato en el parto afecta a miles de madres y las secuelas más prolongadas
son de tipo psicológico. y también afectan al niño y, probablemente, al
resto de la familia " . Michel Odent, obstetra francés y activista
incansable de la humanización del nacimiento, reivindica para las mujeres
lo que todas las mamíferas necesitan para parir: intimidad, privacidad,
seguridad física y emocional, respeto. Condiciones sin las cuales el estrés
inhibe y complica el parto. La comadrona Ina May Gaskin lo resume así: "Una
mirada poco amable es suficiente para que una mujer no dilate". No es
casual que las primeras recomendaciones de la O M S se refieran a aspectos
emocionales y psicológicos de la asistencia: "Debe fomentarse una atención
obstétrica crítica con la atención tecnológica al parto y respetuosa con los
aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto", otra forma de
decir que las cualidades humanas y el talante de los profesionales de la
obstetricia son un factor determinante de la calidad de la asistencia. Este
obstetra recomienda cuidar con esmero las condiciones que favorecen la
fluidez del proceso: intimidad, posibilidad de ensimismarse, mínima
estimulación de la actividad racional, apoyo emocional, penumbra, silencio,
libertad de movimientos, confort, tota1libertad de expresión, sentirse
segura para rendirse a la experiencia y permitir que ocurra. Por parte de
los profesionales, el máximo respeto, un saber estar que inspire confianza
a la mujer y una discreta disponibilidad en un segundo plano.
Intervenciones, las imprescindibles.
4 LA IMPORTANCIA DEL APEGO. ¿RECUERDA LA PELÍCULA "VOLANDO LIBRE"?
Una bandada de gansos toman por madre a la niña protagonista, el
primer ser que vieron al salir del cascarón: Es el fenómeno de la impronta,
un recurso por el que la naturaleza se asegura que cada recién nacido tenga
la mejor crianza posible, creando un lazo invisible de apego amoroso entre
madre y cría en el momento de nacer. Facilitado por la marea hormonal que
impregna a madre y bebé tras el alumbramiento, este vínculo primordial es el
troquel de todos los vínculos posteriores, un acontecimiento amoroso e
intimo con grandes implicaciones sociales. Las mamíferas lamen
insistentemente a su cría recién nacida. Las mujeres las acogemos y
abrazamos... si tenemos la oportunidad. La ciencia ha constatado que la hora
que sigue-al nacimiento es un momento crítico, mágico y efímero, que es
vital no interferir porque el instinto hace a las madres actuar del modo
más apropiado. Biólogos y zoólogos saben que separar a un mamífero recién
nacido de su madre es la mejor forma de comprometer su relación. Aunque le
sea devuelto al día siguiente, es posible que su madre ya no lo reconozca.
Al crecer, es más probable que ya no se comporte como el resto de la manada.
Podría pensarse que siendo la especie más inteligente, este vínculo no es
tan importante. Sin embargo, los expertos advierten que cuanto más
evolucionada es la especie, más importante es la crianza, y en su éxito
juega un papel fundamental el apego iniciado tras el nacimiento. Para David
Chamberlain, psicólogo PRE y peri natal autor de La mente del bebé recién
nacido, muchas prácticas hospitalarias se levantan como un muro que
impide, dificulta, retrasa e interfiere el vínculo madre-bebé: separarles al
nacer, enviar al bebé a observación durante horas, los nidos, las
interferencias a la lactancia materna, esa gran tejedora de la relación
madre-hijo. El contacto constante madre-bebé es vital. El amor no es
cuantificable científicamente, pero sus frutos sí.
El deseo de otro tipo de asistencia es cada vez mayor entre usuarias y
profesionales, pero el cambio no llega a producirse. ¿Por qué? Los planes
académicos continúan formando profesionales con el mismo criterio
intervencionista, lo que alimenta el problema. La clausura durante años de
las escuelas de matroneria y su posterior reapertura como especialidad de
enfermería -sólo después de serias advertencias de la OMS- es señalada como
una causa adicional de medicalización, pérdida de autonomía de la profesión
y de deshumanización de su labor por sobrecarga de trabajo (se calcula que
faltan 1.500 matronas).
En el hospital los profesionales están sujetos a los protocolos
hospitalarios, a su vez inspirados en el modelo clásico establecido por la
Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Francisca Fernández,
licenciada en Derecho y Presidenta de la Asociación
El Parto es Nuestro
comenta a este respecto: "La SEGO es una asociación profesional como
cualquier otra, creada para defender los intereses de sus asociados y no
los de las mujeres. A menudo los profesionales actúan convencidos de que
estos protocolos son de obligado cumplimiento, lo que no es cierto". A pesar
de ello, cada vez más profesionales sienten la necesidad de manifestar su
deseo de trabajar de otra forma. En febrero pasado, seis matronas del
Hospital Gregorio Marañón dimitieron en bloque por lo que consideran un
estilo de asistencia medicalizado que no respeta los derechos y la dignidad
de la mujer. En un reciente congreso de matronas en Cádiz, éstas reclamaban
la posición en cuclillas como la más adecuada para parir.
Pero incluso la SEGO reconoce que a veces se recurre con cierta ligereza a
la cesárea por circunstancias que nada tienen que ver con la indicación
médica: necesidades de organización interna de los hospitales, situación
laboral de los profesionales (trabajo simultáneo en la sanidad pública y
privada), formación polarizada en una visión patológica del parto,
etcétera. Un informe de esta organización médica -Consideraciones éticas
de la cesárea- concluía: "En virtud de estos
principios puede afirmarse que muchas rutinas asistenciales y muchos
procedimientos técnicos no están justificados. Las modernas tecnologías, en
general, no deben rechazarse pero deben subordinarse a la concepción de que
el parto es un proceso natural, que en la mayor parte cursa espontánea y
normalmente, sobre todo si se dan las condiciones socio-higiénicas
adecuadas".
5 ALGO EMPIEZA A MOVERSE. LOS PRIMEROS CAMBIOS HAN SURGIDO HACE AÑOS
en el sector privado: Clínica Acuario (Alicante), la
Asociación Nacer en
Casa, Casa de partos Migjorn (Barcelona). Pero algunos centros públicos han
comenzado también a flexibilizar sus protocolos. La Maternitat de
Barcelona. por ejemplo, dispone de uno de asistencia al parto natural. que
se aplica sólo a petición de la mujer. Un caso interesante es el Hospital de
la Inmaculada en Huércal Overa (Almería). que en el año 2002 consiguió
reducir su tasa de cesáreas a un espectacular 10% y. lo que es más
importante, reduciendo al mismo tiempo la mortalidad peri natal. La fórmula
ha sido sencilla: salvo indicación médica real, se espera a que el parto se
inicie espontáneamente y si transcurre con normalidad es atendido por una
matrona. La mujer está en todo momento acompañada por una persona de su
elección. Rasurado, enema y rotura artificial de membranas han desaparecido
del protocolo. La madre disfruta de privacidad y libertad de movimientos
durante la dilatación. Oxitocina y episiotomía, sólo si es preciso.
Son muchos los que apuntan la necesidad de acometer una reforma en
profundidad del sistema, en la que participen, como sugiere la OMS, todos
los colectivos implicados: destinatarias de los servicios, profesionales de
la obstetricia y la neonatología. expertos en psicología PRE y peri natal,
sociólogos! representantes del Ministerio de Sanidad... Otros países la han
conseguido. ¿ Por qué España no? |