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Campaña Mínimo 6 meses de baja maternal
Las exigencias de la
sociedad actual van en contra de las necesidades y de los derechos de los
bebes y de sus madres. Ambos se ven presionados y en muchos casos privados
del mejor de los alimentos, la lactancia natural, y del contacto físico
entre ambos, bases de una buena salud.
Es necesario aumentar al menos hasta los 6 meses la baja maternal y
empezar a tener prestaciones sociales similares a las de otros países de la
Unión Europea (en Suecia cuentan con un total de 64 semanas entre baja
maternal y excedencia remunerada).
También es urgente eliminar la precariedad y la discriminación laboral
que sufren las mujeres en edad reproductiva en este país. Tenemos la
tasa más alta contratos temporales de la Europa de los 15 y esta precariedad
afecta sobre todo a las mujeres: el 23,7% de las mujeres entre 25 y 49 años
asalariadas no tienen un contrato indefinido.
Las madres trabajadoras y sus criaturas tienen derechos:
- a la mejor alimentación posible (para la Organización Mundial de la Salud
esto se traduce en lactancia materna exclusiva para los bebés menores de 6
meses)
- derecho a la salud (según la definición de OMS salud corporal, psicológica
y social)
Son insuficientes los derechos legales de las madres trabajadoras contenidos
en la actual legislación. Las actuales 16 semanas de baja maternal
dificultan o impiden que el bebé sea alimentado sólo con el pecho durante su
primer semestre de vida y dificulta el establecimiento del vínculo y el
apego con su madre. Las madres que deciden coger una excedencia o una
reducción de jornada para criar a sus hijos deben renunciar a quedarse sin
ingresos propios o ver como se reducen considerablemente.
Además en muchos casos no se cumplen las leyes, se utilizan en contra de la
madre trabajadora y existe una gran impunidad cuando se conculcan estos
derechos, al ser derechos que caducan en un corto espacio de tiempo. Si a
una madre le han impedido disfrutar de la hora de lactancia o le han
dificultado el coger una excedencia o una reducción de jornada para cuidar a
su bebé, la justicia no puede dar marcha atrás en el tiempo y devolverle
esos preciosos momentos perdidos.
Todo esto sin tener en cuenta que un número importante de mujeres no pueden
disfrutar de estos derechos porque trabajan sin contrato o en precario.
No es de extrañar que seamos uno de los países del mundo con la tasa más
baja de nacimientos y que las mujeres hayamos retrasado hasta pasados los 30
años la edad media para tener nuestro primer hijo.
La crianza no es un asunto privado; engendrar, parir y criar es una tarea
social de gran responsabilidad, es construir la sociedad del futuro. Es
responsabilidad de toda la sociedad garantizar las óptimas condiciones para
que los niños crezcan saludables y felices. |