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DESTETE: PAUTAS PARA UN
FINAL FELIZ
DURACIÓN DE LA LACTANCIA
BENEFICIOS DE LA LACTANCIA
Aspectos psicológicos
Aspectos físicos
SENTIMIENTOS DE LA MADRE Y DECISIÓN DE DESTETAR
DESTETE PARCIAL
DESTETE FORZOSO
DESTETE VOLUNTARIO
Destete a iniciativa de la madre
Estrategias para el destete
El destete natural. Destete a iniciativa
del niño
CAMBIOS EN LA LECHE DURANTE EL DESTETE
FALSO DESTETE
HUELGA DE LACTANCIA
DESTETE
DURACIÓN DE LA LACTANCIA
Tanto la OMS como UNICEF, como la AAP y el Comité de
Lactancia de la Asociación Española de Pediatría, recomiendan la lactancia
exclusiva hasta los seis meses de edad y que el destete se produzcan cuando
la madre y el bebé así lo deseen, lo cual puede suceder más allá de los dos
años del niño.
La edad en que ocurre el destete por completo, es decir, que el niño
abandona definitivamente la leche materna, es variable y está influido por
factores de muy diversa índole. No hay razones científicas por las que se
deba recomendar dejar la leche materna a una determinada edad.
La Academia Americana de Pediatría (AAP), en su nueva declaración de 1997, y
la OMS recomiendan unos tiempos mínimos de duración de la lactancia materna
(1 año y 2 años respectivamente), recalcando que son tiempos mínimos y que
el tiempo máximo queda a elección de la pareja lactante, es decir de la
madre y de su hijo. El Dr. Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo
sobre lactancia responsable de la última declaración de la AAP (1) explica
que “la Academia no ha establecido un límite superior. Hay niños que son
amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser infrecuente pero no
perjudicial”.
Pese a que el momento del destete definitivo es una elección personal,
desgraciadamente a lo largo de este siglo muchas mujeres, casi sin darse
cuenta, han ido delegando en los profesionales de la salud la
responsabilidad de decidir por ellas el momento del cese de la lactancia. Y
éstos, por lo general, han hecho sus recomendaciones basándose más en sus
opiniones personales, fruto de los mitos culturales de su tiempo, que en
razones científicas.
Se debe tener en cuenta que el destete no es sólo un cambio en la dieta del
niño, sino que es un asunto muy serio con gran repercusión emocional para él
y para su madre. El niño puede experimentar sentimientos de frustración y de
abandono, al no entender por qué su madre le niega algo tan importante para
él; la madre, a su vez, puede experimentar sentimientos de pérdida y de
tristeza por haber tenido que cambiar esta forma de relación íntima con su
hijo.
Por todo ello las recomendaciones arbitrarias sobre la limitación de la
lactancia, que no tienen en cuenta los deseos de la madre y de su hijo, son
simplemente inaceptables.
El proceso del destete se puede considerar que se inicia cuando el bebé
comienza a tomar cualquier otro alimento que no sea la leche de su madre y
es una etapa más en el desarrollo de niño. Cada madre tiene que decidir por
sí misma, sin presiones externas, el momento adecuado para el destete
definitivo basando su decisión en las necesidades propias y del niño, y no
en las expectativas de otros.
BENEFICIOS DE LA LACTANCIA
SENTIMIENTOS DE LA MADRE Y DECISIÓN DE
DESTETAR
Una madre que inicialmente comenta que está
lista para destetar puede tener sentimientos contradictorios. Es posible que
quiera destetar pero puede estar indecisa entre la mejoría que espera en su
vida y el temor a lo que supone privar al bebé de un alimento tan completo.
Sería bueno conversar con ella y ayudarla a aclarar sus propios
sentimientos:
• Sus sentimientos acerca del destete. ¿Por qué quiere destetar? ¿Qué opinan
las personas de su entorno? ¿Siente algún tipo de presión? Los sentimientos
son importantes pues puede transmitir al bebé sensaciones de angustia o
tranquilidad que influyan en la actitud del bebé en un periodo tan delicado.
• ¿Cuáles son los cambios o mejorías que espera a partir del destete? ¿Son
realistas? Algunas madres creen que con el destete el bebé dependerá menos
de ellas y que incluso dormirá toda la noche. La madre que piense así debe
saber que estas expectativas no son realistas y más bien puede suceder todo
lo contrario.
• La necesidad que tiene el bebé de mamar. Es importante explicarle a la
madre que para los bebés mayores y para los pequeños, el pecho representa
más que un alimento, es una fuente de consuelo y cercanía emocional.
• Lo que implica el destete. Es conveniente explicar a la madre los detalles
físicos que implica un destete programado a la edad y la etapa del
desarrollo de su hijo.
En general los sentimientos de una madre respecto al destete dependen de:
La edad del bebé. La percepción de las madres respecto de cuanto tiempo es
necesario dar el pecho varía según sus normas culturales y sus propios
sentimientos acerca de la lactancia. Norma Jean Bumgarner en su libro
“Criando al niño lactante” (1982) dice (después de leer cientos de cartas de
madres de la Liga de La Leche) que las madres que expresaban más
constantemente un sentido de pérdida por el destete fueron aquellas que
destetaron a sus bebés antes de los dos años de edad.
Cuando la lactancia continúa después de los dos o tres años de edad, las
madres pocas veces describen el destete con esa misma ambivalencia. Parece
que llega un momento en el crecimiento de la relación madre-hijo en que es
más fácil para ambos progresar y dejar atrás las cosas de bebés.
Cómo se presentó el destete. Cuando el destete es una experiencia gradual y
positiva para ambos, tienden a mostrar una actitud más positiva al respecto.
La intimidad de la relación entre madre e hijo. Una fuerte relación entre
madre e hijo puede ayudar a aliviar los sentimientos de la madre respecto al
destete.
Alguna madres sólo precisan un poco de ayuda para enfrentarse a las
presiones de los demás respecto a la lactancia. Cuanta más cercana es la
relación de la madre con la persona que la presiona, más difícil es la
situación y más importante que se comprendan:
El padre del bebé. Es especialmente difícil cuando el padre del bebé
presiona a la madre para destetar, pues ella puede sentirse atrapada entre
las dos personas que más ama. Pregúntele a la madre por qué cree que su
esposo quiere que destete: celos, demanda de más tiempo, más atención. Hay
que sugerirle que trate de hablar con él, intentando explicarle que lo que
él siente es importante para ella y que sabe que ambos buscan lo mejor para
su hijo. Conversando sobre este asunto es posible dar pié a que el padre
recapacite y considere lo que ella dice sin sentirse amenazado, aumentando
las probabilidades de que entienda los sentimientos de la madre. Es positivo
también que acuda, si está dispuesto, a alguna reunión de un grupo de apoyo.
Si el padre, aún así, continúa presionando, habría que investigar si un
destete parcial pudiera satisfacer las necesidades de ambos.
La familia y los amigos. Si los parientes se sienten incómodos por la
lactancia, la madre podría darle el pecho de forma discreta cuando se
encuentra con esas personas. Es posible que ayude que la madre reconozca la
preocupación de sus parientes o amigos por el bienestar de bebé, entonces
puede explicarles alguna de las ventajas de la lactancia. Es posible que los
elogios ofrecidos con sinceridad acerca de la manera en que esa persona ha
criado o cría a sus hijos ayuden a desviar o prevenir críticas. Hay que
tener en cuenta que las dudas o resistencias por parte de la familia o los
amigos pueden derivar de experiencias negativas con la lactancia. También
hay que tener en cuenta que algunos padres y madres se sienten amenazados
cuando otras personas toman decisiones distintas a las suyas, en vez de
aceptar que distintas opciones pueden ser mejores para diferentes niños o
familias, en este caso quizá sea mejor no abordar el tema.
Los extraños. Hay veces que la madre no tiene ni el tiempo ni las ganas de
discutir sus decisiones con la gente que encuentra en su vida diaria. En
estos casos quizá el humor sea una salida: ¿Cuánto tiempo piensas darle de
mamar? Quizá otros cinco minutos. Precisamente ahora estamos trabajando en
el destete.
En la mayoría de los períodos de la historia y en la mayor parte del mundo
los niños han sido amamantados durante años. No es hasta 1800 que en la
mayor parte de los escritos populares en inglés acerca del cuidado de los
niños recomendaba el destete a los doce meses. En 1725 los escritores
comentaban con desprecio la lactancia de niños de cuatro años de edad.
DESTETE PARCIAL
Cuando una madre plantea que quiere destetar
por que no se siente a gusto ya dando el pecho, sería conveniente
preguntarle si eliminar alguna toma o reducirlas le ayudaría. Quizá no sea
la lactancia lo que le molesta, sino hacerlo de una u otra manera.
El destete parcial permite a la madre eliminar alguna toma, pero seguir
dando el pecho. Si el bebé es menor de un año hay que sugerirle que consulte
con el pediatra. Si sólo toma leche materna deberá darle leche artificial o
materna extraída, si toma por un vaso y come otros alimentos quizá podría
sustituir la leche por otros alimentos adecuados para su edad.
Si la madre no está conforme con la duración o frecuencia de las tomas y su
hijo es mayor de un año y come otros alimentos quizá pueda convencerlo y
hacer otras cosas en el momento de algunas tomas. Con niños algo mayores
(dos años) se puede llegar a algún tipo de negociación, sugerirle que hable
con su hijo, que le explique sus sentimientos acerca de la lactancia en un
bebé mayor, que le indique que aunque no quiere darle de mamar tan a menudo
aún sigue siendo su bebé y le quiere, que intente establecer unos momentos
especiales para darle el pecho escuchando las sugerencias del niño (para
dormir…) o que delimite aquellos momentos en los que le es especialmente
molesto darle el pecho (en presencia de desconocidos, en la calle…)
A veces una mujer plantea sus necesidades acerca de la noche con un bebé que
ya tiene más de uno o dos años. Puede considerar que su hijo ya no necesita
mamar por la noche o encontrarse con alguna circunstancia que le obligue a
plantearse el destete nocturno (trabajo, un nuevo hermano…) en estas
circunstancias la manera más fácil y menos traumática es que sea el padre el
que se ocupe de levantarse o de calmar al niño cuando se despierta pidiendo
teta, con cariño y paciencia en pocos días el niño no pedirá de mamar,
aunque es posible que siga requiriendo la presencia de alguno de sus padres.
DESTETE FORZOSO
En algunas ocasiones el destete se hace
inevitable por causas médicas u otras.
Cuando el destete ha de ser impuesto, por un motivo totalmente justificado,
antes de que la madre o el niño estén preparados para ello, ambos
necesitaran apoyo y comprensión.
De todas formas, antes de tomar esa decisión, sería de gran importancia que
la madre buscara información contrastada sobre la necesidad de ese destete,
ya que con demasiada frecuencia se tiende a inhibir lactancias sin una
justificación científica real.
Conviene saber que los medicamentos realmente incompatibles con la lactancia
son muy pocos y las enfermedades que contraindican la lactancia son menos
aún.
En ocasiones se recomienda el destete cuando no es necesario:
• La madre se siente abrumada por el cuidado del bebé.
• La salida de los dientes del bebé.
• La madre tiene mastitis.
• La madre piensa volver al trabajo.
• La madre precisa un medicamento o una prueba diagnóstica.
• La madre o el bebé están enfermos u hospitalizados.
• La madre está embarazada.
Si estudiando el caso se llega a la conclusión de que es necesario el
destete, madre e hijo necesitan un gran apoyo pues va resultar un momento
especialmente difícil para ambos por varias razones:
Incomodidad física y potenciales complicaciones en la salud de la madre. Su
cuerpo va a seguir produciendo leche, y si esta no sale, los pechos se
llenarán, habrá ingurgitación, lo que puede derivar en mastitis o abscesos.
Cambios hormonales repentinos en la madre que pueden provocar o agravar una
depresión. La prolactina que se libera durante la lactancia ha sido
relacionada con una sensación de bienestar. El destete abrupto causa una
caída repentina en el nivel de esta hormona, lo que en los primeros meses de
la lactancia puede llegar a dar lugar a sensaciones de tristeza o depresión.
Si se debe dejar de dar el pecho de forma repentina, la madre deberá sacarse
la leche para reducir la producción paulatinamente, así los cambios
hormonales se darán poco a poco. Si un destete gradual no es posible, es
importante que el médico y la madre tengan conocimiento de los posibles
efectos de un destete abrupto.
El trauma emocional para el bebé. La lactancia es más que un método de
alimentación, es además, una fuente de intimidad y consuelo. Cuando es
eliminado de repente, el bebé puede sentir que su madre le ha quitado su
amor y cariño además del pecho. El destete gradual permite a la madre
sustituir la lactancia por otros tipos de atención y cariño.
La madre que piensa en un destete abrupto quizá se siente presionada y
angustiada. Antes que nada hay que escucharla para poder ayudarle a aclarar
sus sentimientos antes de darle información. Se le debería preguntar de
cuanto tiempo dispone para realizar el destete, cuanto más tiempo tenga más
fácil será para ella y el bebé. Hay que ayudar a la madre a planear el
destete de acuerdo con el tiempo disponible. Debe decirse a la madre que el
bebé no va necesitar tomar biberón con la misma frecuencia con que tomaba
del pecho, de manera que el número final de tomas con biberón será menor que
el número de tomas con pecho.
Las madres que destetan bruscamente, a menudo temen aliviar mediante la
extracción su incomodidad pues consideran que estimularán sus pechos para
seguir produciendo. Pero sacarse un poco, lo justo para aliviar la
ingurgitación pero no tanto como el bebé tomaría, es lo deberían hacer.
Durante este periodo es posible que la madre tenga que usar protectores para
absorber escapes involuntarios de leche, y puede sentirse más cómoda con un
sostén firme que le dé más soporte.
Precaución: ninguna investigación ha conseguido demostrar que oprimir o
vendar los pechos sea eficaz, además puede aumentar la incomodidad de la
madre.
El uso del Parlodel ya no está indicado, pues cada vez hay más informes que
hablan de reacciones adversa graves (embolia, convulsiones, incluso varias
muertes) además nunca fue eficaz para disminuir la producción de leche más
allá del período posparto.
Hay madres que sienten el impulso de separarse de sus bebés durante el
destete por temor a que insistirán en tomar el pecho, sin embargo el bebé
necesita más que nunca saber que su madre le quiere. Más atención y cariños
pueden ayudarlo a compensar la pérdida de la lactancia.
Para que la madre no se alarme es necesario advertirla que aún después de
haber dejado de sacarse leche, y de sentir ingurgitación en sus pechos,
estos tendrán leche por un tiempo.
DESTETE VOLUNTARIO
El destete puede ocurrir a iniciativa de la
madre o del niño. En situaciones ideales seria deseable que el destete se
produjera de mutuo acuerdo y fuera un proceso tan satisfactorio y
enriquecedor como la lactancia, pero esto no siempre sucede.
La decisión sobre el momento del destete puede tener grandes variaciones de
una madre a otra y también de un niño a otro.
En ocasiones la madre puede sentir deseos de poner fin a la lactancia antes
que su hijo esté preparado para aceptarlo. Otras veces quien decide ponerle
fin puede ser el niño a pesar de que su madre no tuviera ningún
inconveniente en continuar.
Sea cual sea el momento en que uno de los integrantes de la pareja lactante
desea ponerle fin, o sean cuales sean los motivos, es importante recordar
que se trata de una opción personal y que todas son respetables.
Destete a iniciativa de la madre
Una madre puede tener diversas razones para
desear que el destete tenga lugar; desde razones médicas, emocionales,
presiones familiares, sociales, etc.
El momento en que una madre empieza a desear el cese de su lactancia es
también muy variable. A algunas les puede suceder a los pocos días o meses,
a otras al cabo de algunos años.
En cualquier caso es preferible un destete gradual a un destete brusco. Este
último puede generar ingurgitación mamaria (pechos hinchados, duros y
doloridos) e incluso mastitis (inflamación e infección del pecho
generalmente después de la obstrucción de un conducto debido al cese del
drenaje), que no ocurrirían si se permitiese la adaptación de la mama a la
disminución progresiva de la succión, como ocurre durante el destete gradual
(A menor succión, menor producción hasta que ésta cesa por completo). Desde
un punto de vista emocional el destete gradual también es más fácil para el
niño.
El destete supone mucho esfuerzo, y madres que han destetado activamente a
sus hijos suelen decir que no les quedaba mucho tiempo libre, ya que tenían
que emplearlo en distraer a sus hijos de otro modo.
Los niños que son destetados antes de superar su necesidad de chupar pueden
empezar a chuparse el dedo o incluso a usar chupete si se le ofrece, siendo
sustitutos del amamantamiento que pueden proporcionar cierto consuelo a un
niño frustrado por el destete.
La noche puede ser un momento especialmente difícil para un pequeño que
espera mamar y no puede entender la reticencia de su madre; a esa hora pocos
de la familia van a estar especialmente racionales y pacientes; el padre
puede hacer que el proceso nocturno sea mejor tolerado, proporcionando los
cuidados nocturnos al pequeño.
Estrategias para el destete
Independientemente de si lo ha iniciado la
madre o el bebé, el destete gradual será el más fácil para ambos. Si la
madre quiere iniciar el destete es mejor sugerirle que intente planearlo y
hacerlo paulatinamente. Se puede eliminar una toma al día durante dos o tres
días, después de los cuales se puede eliminar otra durante unos días y así
sucesivamente, lo que hará que la reducción del volumen de leche se haga
lentamente evitando la incomodidad de la madre.
Si el bebé tiene menos de nueve meses el destete implica la sustitución del
pecho por el biberón, por lo que se le ha de sugerir a la madre que consulte
con el pediatra antes de empezar a darle leche artificial. El bebé de estos
meses a veces toma el pecho por consuelo, por lo que es posible que no tenga
que tomar el biberón con tanta frecuencia.
Si el bebé tiene entre nueve y doce meses, toma líquidos por un vaso, come
otros alimentos y la madre no quiere usar el biberón, quizá pueda sustituir
otros alimentos y bebidas por el pecho.
El destete planeado para el niño mayor de un año puede ser una experiencia
positiva si la madre consigue encontrar alternativas aceptables para ambos:
cambios de rutinas, que la madre se anticipe a las tomas con alternativas y
distracciones.
Cuando el niño tiene más de un año la madre puede “negociar” con él o lograr
que aplace alguna toma.
Cuando el destete se produce de forma natural, la madre simplemente ayuda a
su bebé en su trayectoria natural hacia la independencia y le ofrece
alternativas aceptables para ambos. Quizá alguna madre sólo necesite que le
aseguren que tarde o temprano su bebé dejará el pecho.
Estrategias
1. No ofrecer, no rechazar. No garantiza el
tiempo que pueda prolongarse el destete. Es el menos doloroso para el niño.
2. Distracción. Se trata de identificar los momentos, lugares y
circunstancias en los que el niño suele pedir el pecho, y anticipar
alternativas al amamantamiento, para que el niño dirija su atención hacia
algo nuevo y atractivo en vez de hacia la pérdida de algo entrañable como
mamar.
3. Sustitución. Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el
pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con golosinas para que deje el
pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta
que los niños también maman por afecto hacia su madre, para sentir su
cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con miedo.
4. Aplazamiento. Con un niño que ya nos entiende se puede negociar el
demorar una toma. El niño debe ser lo bastante maduro para aceptar la
espera. Se le puede ofrecer algo que le mantenga contento mientras tanto.
El destete por abandono, es decir que la madre se separe del niño por unos
días, no es recomendable, ya que el niño no solo se ve privado bruscamente
de la leche de su madre, sino también de su presencia, que es vital para su
salud afectiva y emocional (3).
El destete programado de un niño puede ser una experiencia positiva si la
madre toma en cuenta los sentimientos de su hijo, el tipo de contacto que
ofrece la lactancia debe ser reemplazado por otras formas de apego para que
un destete planeado se desarrolle sin problemas.
Los sentimientos que tiene la madre acerca del destete son importantes, es
necesario que se muestre cariñosa, atenta y animada con su hijo mientras
dure el proceso. Si se sintiera culpable podría estar poco cariñosa con su
hijo con lo que el pequeño es posible que se volviera ansioso y que exija el
pecho con mayor frecuencia.
Uno de los beneficios de un destete paulatino y programado es que la madre
puede ser flexible e ir adaptándose a las circunstancias según surjan.
Además el destete no tiene por que ser “todo o nada”, por ejemplo la madre
podría optar por dar el pecho al niño sólo en aquellos momentos más
importantes para él (el momento del sueño) y esperar a que esté más
dispuesto a dejarlo.
Si un bebé se enoja o llora e insiste en tomar el pecho a pesar de los
intentos de distracción, es posible que el destete vaya muy rápido para él.
Aunque el pequeño no proteste ante los métodos de destete puede que se den
otras señales que indiquen que el destete está perturbando al niño, pues
este puede:
• Tartamudear.
• Despertar más por la noche cuando no lo hacía.
• Apegarse más a la madre durante el día.
• Apegarse a algún objeto.
• Mostrar un temor nuevo o mayor a la separación.
• Morder, cuando no lo había hecho antes.
Puede haber síntomas físicos como dolor de estómago y estreñimiento.
Todos estos síntomas pueden o no deberse al destete, y si la madre se siente
preocupada puede aplazar el destete para ver si desaparecen.
Otro indicador de que el destete va muy rápido son los efectos en la madre.
La señal más obvia es sentir los pechos muy llenos. Otro signo es tratar de
mantener al bebé feliz sin darle pecho, lo que puede llevar a fatigarla y
tener resentimientos hacia el bebé por el esfuerzo que supone para ella. Si
se siente abrumada o resentida, el destete puede resultar aún más difícil
para ella y para su hijo.
A veces la madre puede darse cuenta durante el proceso que ha cambiado de
parecer, en este caso hay que animar a la madre a hacer lo que considere
mejor, pues siempre puede intentar destetar más adelante.
El destete natural. (Destete a iniciativa del niño)
Si el destete sucede a iniciativa del niño va a ser él quien marque la
pauta.
Algunos niños simplemente un buen día deciden que no quieren mamar más.
Otros lo hacen más despacio, paulatinamente se van desinteresando por la
lactancia materna, reduciendo la demanda hasta que ésta cesa por completo.
Los hay que primero maman solo una vez al día, luego una vez cada varios
días, hasta que simplemente dejan de pedir.
Sería interesante indagar los sentimientos de la madre, interesarse por su
estado emocional, pues a veces sucede que el niño se desteta antes de lo que
la madre hubiera esperado y puede que sus expectativas respecto a la
lactancia no se hayan colmado, llegando incluso a sentirse culpable y buscar
posibles causas para un destete que considera prematuro.
Un nuevo embarazo puede tener un papel en el destete del hijo anterior.
Debido a los cambios de la leche durante el embarazo (menor volumen,
distinto sabor) muchos niños se destetan solos en esta época. Otros
prefieren seguir mamando, y continuar haciéndolo tras el nacimiento del
nuevo hermano. A esta situación de dos niños de diferentes edades mamando a
un tiempo se la ha llamado “lactancia en tándem”.
Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a
destetarse, no lo hará nunca por si mismo; sin embargo, esta idea es
errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite
al niño mamar tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo.
En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o
3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un
siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo
cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no
dejan de ser cuestiones culturales, que no tienen que ver con las
necesidades biológicas ni psicológicas del niño.
Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche
materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o de que la
lactancia prolongada afecta negativamente el desarrollo psicológico del
niño. Estas creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las
personas, incluyendo médicos, psicólogos y pedagogos.
Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la
lactancia prolongada; en algunos países, como Estados Unidos, es algo tan
inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos
de madres acusadas de abusos contra sus hijos.
De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina
o que va a la escuela fuerza incluso a madres seguras de sí mismas a hacerlo
en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han
sido los profesionales de la salud, dando información sin base científica
real, a la vez que desalentando a las madres que han querido prolongar la
lactancia.
Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de
forma natural, que probablemente esté condicionada genéticamente. En nuestra
especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico.
La antropóloga K. Dettwyler, de la Universidad de Texas, ha recogido
información acerca de la edad de destete de los primates no humanos,
poniéndola en relación con variables del ciclo vital, tales como peso al
nacimiento, peso del adulto, periodo de gestación y erupción de molares
permanentes; extrapolando estos datos a la especie humana, parece que el
destete natural podría ocurrir entre los 2 años y medio y los 7 años (4).
Estos datos vienen a ser apoyados por dos hechos de diversa índole:
• En sociedades actuales en las que el rechazo cultural a la lactancia
prolongada no existe, las madres amamantan a sus hijos hasta los 4 años por
término medio.
• Se estima que el sistema inmunitario de los seres humanos no está maduro y
plenamente operativo hasta los 6 años de edad.
Algunas madres necesitan apoyo para manejar las presiones de los demás
respecto a una lactancia prolongada. Cuanto más íntima sea la relación con
la persona que la critica, más difícil es la situación y más importante
llegar a un acuerdo.
Algunas mujeres pueden estar inseguras ante un destete natural por que temen
las opiniones de los demás. Si se planea con anticipación la madre quizá
pueda dar el pecho de forma discreta o evitar hacerlo fuera de casa.
Estrategias:
• Elegir la ropa con cuidado.
• Escoger una palabra clave para referirse al pecho.
• Tener preparados los sustitutos y distracciones.
• Buscar un lugar apartado para dar el pecho.
• Restringir la lactancia a ciertas horas o lugares.
CAMBIOS EN LA LECHE DURANTE EL DESTETE
Existe la creencia popular de que a una
determinada edad del niño la leche materna pierde sus propiedades
nutritivas. Esto no sólo no es así, sino que no existe ningún alimento que
aisladamente supere el valor nutritivo de la leche. Si que la pueden superar
en algún nutriente en concreto (Por ejemplo, el hígado la supera en hierro,
la papaya en vitamina C y la carne de buey en proteínas) pero no en todos a
la vez; de manera que la leche materna sigue siendo el alimento más
nutritivo de cuantos pueda tomar un niño, aunque tenga tres o cuatro años.
Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la
leche materna durante el proceso del destete, en ellos se demuestra que el
volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos
que tome el niño (a menor hambre, menor succión y menor producción de
leche). La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los
lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el
calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal (5).
Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual (6). Hay
que decir que estos estudios se hicieron en niños que fueron destetados por
causa del propio estudio, a la edad de 7 meses, y que el destete duró 3
meses, pero no dice nada de lo que puede ocurrir durante el destete natural,
que puede tardar varios años.
FALSO DESTETE
A lo largo del primer año de vida pueden
existir momentos en los que el niño muestra un menor interés por la
lactancia, como consecuencia de su propio desarrollo (Por ejemplo alrededor
de los 9 meses) (7). Esto no debe ser confundido con el verdadero destete.
Más bien es consecuencia del creciente interés del niño por su entorno, que
le hace distraerse fácilmente del pecho. En un ambiente tranquilo, con luz
tenue, con un menor nivel de estimulación, el niño mamará cuanto necesite,
recuperando “el tiempo perdido”.
Si pensamos que la leche es un alimento de gran importancia en la dieta del
niño, al menos durante sus dos primeros años de vida, no es razonable pensar
que ya no le hace falta la leche de su madre pero sí en cambio otro tipo de
leche. La naturaleza no tiene previsto que una cría tome leche de una
especie distinta a la suya.
En cualquier caso, si una madre no desea prolongar la lactancia hasta que el
niño decida dejarlo, tal vez le sea más fácil destetarlo entre la edad de
los 9 y 14 meses. Sin embargo la decisión de la madre de destetar puede no
ser firme a esa edad, por lo que no se debería alentar a la madre a que lo
haga con el fin de evitarle supuestas futuras molestias que tal vez no se
presenten nunca.
¿Amamantar a dos de
diferente edad?
Lactancia en Tándem
Es posible amamantar a dos
niños de diferentes edades, si lo deseas

Aproximadamente, la mitad
de los niños que lactan cuando su madre está embarazada, se destetan solos
durante la gestación

Amamantar durante el
embarazo
Lactancia durante el
embarazo y en tándem
Se puede dañar al bebé que
se está gestando?
Si la madre está bien
alimentada y su embarazo es normal, puede continuar con la lactancia (AAFP
2002)
Lactancia en tándem

El que el hijo mayor
comparta el pecho, puede hacerlo sentir menos celos de su hermano
Es normal para la madre
tener sentimientos negativos después del nacimiento del bebé, por los
ajustes a la nueva vida
HUELGA DE LACTANCIA
A veces ocurre que un niño de repente se
niega a mamar de forma brusca. A esta conducta se ha llamado “huelga de
lactancia”, es autolimitada y no debe ser confundida con un verdadero
destete. Las causas de esta situación pueden ser muy variadas y a veces una
madre tendrá que investigar que ha ocurrido en su caso. Si se identifica y
evita el motivo, la lactancia continuará.
A veces puede ser necesario más esfuerzo, especialmente si el motivo no ha
sido identificado o no es evitable. Puede ser útil ofrecer el pecho en un
lugar relajado, a media luz, sin distracciones o cuando el niño está medio
dormido. Suele ser contraproducente intentar rendir al niño por hambre.
Mientras se reinicia el amamantamiento la madre puede extraerse la leche,
que le puede ser ofrecida al niño con vaso o cucharilla.
Resumen basado en:
Alba (Grupo de Apoyo a la Lactancia). El destete. Publicado en la página
Web:
http://www.terra.es/personal8/inma.marcos/destete.htm
Dra. Pilar Serrano Aguayo. Alimentación complementaria y destete en el niño.
En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (ED.) Universidad de Sevilla.
2001
Ruth A. Lawrence. La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica.
Cuarta edición. Mosby 1996
La Liga de La leche. VV. AA. Lactancia materna. Libro de respuestas. Edición
revisada. La Leche League 2002
La Liga de la Leche. Curso de formación continuada para profesionales de la
salud. Ponencia “Destete natural: beneficios, opciones” |