Parto Natural

Derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento.
LEY desde el 25 de agosto de 2004

Aprueban ley que garantiza más derechos en el parto

El Congreso Nacional convirtió en ley un proyecto para que el parto vuelva a ser un acto natural y no meramente quirúrgico, y para que en él se garanticen los más elementales derechos a la madre y al bebé. El proyecto fue aprobado por los senadores con las modificaciones introducidas en la Cámara de Diputados.

Según la norma aprobada, los recién nacidos tienen derecho a ser tratados en forma respetuosa y digna; a su inequívoca identificación; a no ser sometidos a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia, salvo consentimiento manifestado por escrito de sus representantes legales, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética; a la intervención conjunta con su madre en sala y a que la misma sea lo más breve posible.
De ser promulgada la flamante ley, toda mujer tendrá (en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el posparto) los siguientes derechos básicos: a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos, de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas; a ser tratada de forma individual y personalizada de forma que se garantice su intimidad durante todo el proceso asistencial y se tenga en consideración sus pautas culturales; al parto natural, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por su estado de salud o de la persona por nacer; a ser informada sobre la evolución de su parto y a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.

También la mujer embarazada tendrá el derecho a estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y posparto; y a ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña o ella misma.

La finalidad es doble: por un lado, se insta a los médicos y sanatorios a garantizar un ambiente adecuado para que el parto se desarrolle con la mayor naturalidad. Y, al mismo tiempo, impone límites al trabajo médico para evitar que se incurra en prácticas y estudios innecesarios o sin el consentimiento de los padres.

La ley faculta también al padre o madre del recién nacido en situación de riesgo a “prestar su consentimiento manifestado por escrito" para cuantos exámenes o intervenciones se quiera someter al niño o niña con fines de investigación.

Según el texto aprobado, la presente ley será de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en todo el territorio del país. De esta manera todos estos derechos deberán ser debidamente cumplidos por las obras sociales y las empresas de medicina prepaga.

El incumplimiento de las obligaciones emergentes de esta ley, por parte de las empresas, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales de la salud y sus colaboradores, “será considerado falta grave a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiera corresponder”.

ARTICULO 1º.- La presente ley será de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en el territorio de la Nación.
Las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al programa médico obligatorio.

ARTICULO 2º.- Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el posparto, tiene los siguientes derechos:
a) A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos, de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
b) A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
c) A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
e) A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
f) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
g) A estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y posparto.
h) A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
i) A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
j) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
k) A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

ARTICULO 3º.- Toda persona recién nacida tiene derecho:
a) A ser tratada en forma respetuosa y digna.
b) A su inequívoca identificación.
c) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia, salvo consentimiento manifestado por escrito de sus representantes legales, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
d) A la internación conjunta con su madre en sala, y a que la misma sea lo más breve posible, teniendo en consideración su estado de salud y el de aquella.
e) A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.

ARTÍCULO 4º.- El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos:
a) A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
b) A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
c) A prestar su consentimiento manifestado por escrito para cuantos exámenes o intervenciones se quiera someter al niño o niña con fines de investigación, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
d) A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida siempre que no incida desfavorablemente en su salud.
e) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.

ARTICULO 5º.- Será autoridad de aplicación de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación en el ámbito de su competencia; y en las provincias y la Ciudad de Buenos Aires sus respectivas autoridades sanitarias.

ARTICULO 6º.- "El incumplimiento de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de las obras sociales y entidades de medicina prepaga, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales de la salud y sus colaboradores, y de las instituciones en que estos presten servicios, será considerado falta grave a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder."

ARTICULO 7º.- La presente ley entrará en vigencia a los sesenta (60) días de su promulgación.

ARTICULO 8º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.”

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